Miramar de Ansenuza es una villa turística del noreste cordobés, a orillas de la laguna Mar Chiquita —o Mar de Ansenuza—, el mayor lago salado de la Argentina y uno de los más grandes del mundo. Rodeada de naturaleza y aves, es un destino de descanso y turismo tranquilo, hoy revalorizado por la creación del Parque Nacional Ansenuza, uno de los más importantes del país.
La Mar de Ansenuza y sus flamencos
La gran laguna salada es el alma de Miramar: sus aguas, más densas que el mar, permiten flotar, y sus costas son refugio de miles de aves, entre ellas enormes bandadas de flamencos que tiñen de rosa el horizonte. El Parque Nacional Ansenuza protege este humedal único, paraíso para el avistaje de aves y el turismo de naturaleza.
Qué hacer en Miramar
La villa invita a recorrer su costanera, disfrutar de las aguas saladas, hacer excursiones de avistaje y conocer la historia del antiguo Hotel Viena, símbolo del auge turístico de otras épocas. Los atardeceres sobre la laguna, la pesca y la calma del lugar son parte del encanto de este rincón distinto de Córdoba.
Naturaleza y descanso
Miramar es, ante todo, un destino de descanso: un lugar para desconectar frente al mar interior, entre naturaleza, silencio y buenos atardeceres. La noche es tranquila, al ritmo de una villa turística, ideal para quienes buscan relajarse lejos del bullicio de las grandes ciudades.




