Rio Cuarto
Río Cuarto es la segunda ciudad más poblada de Córdoba y el gran centro del sur provincial: la que muchos conocen como «El Imperio», un apodo que se ganó por su carácter independiente y su empuje propio. Está a orillas del río que le da el nombre —el Chocancharava, como lo llamaban los pueblos originarios— en plena llanura pampeana, a mitad de camino entre las sierras y el campo. Ciudad universitaria, comercial y de movida constante, late todo el año y no solo en temporada.
A orillas del Chocancharava
El río Cuarto cruza la ciudad de oeste a este y marca su geografía: sus puentes unen las dos orillas y la costanera es paseo obligado al atardecer, cuando la gente sale a caminar, a correr o a tomar unos mates junto al agua. A pasos del centro, el Parque Sarmiento suma su lago, arboledas y espacios verdes: es el pulmón y el punto de encuentro de los riocuartenses. En medio de la pampa, el río le da a la ciudad ese respiro de agua que la acompaña desde su fundación, allá por 1786.
Qué hacer en Río Cuarto
Río Cuarto es una ciudad para recorrer a pie: el microcentro y su peatonal concentran comercios, cafés, teatros y una vida urbana intensa —no en vano es la capital comercial de todo el sur cordobés, cabecera de una potente región agrícola-ganadera—. La Universidad Nacional de Río Cuarto llena las calles de estudiantes de todo el país y le pone energía joven durante todo el año. Y cuando pinta escaparse, a un rato de viaje aparecen los pueblos serranos de los Comechingones: Alpa Corral, Achiras, Las Peñas y Río de los Sauces, con sus ríos, balnearios y aire de sierra.
Movida y vida nocturna
Al ser una ciudad joven y universitaria, la noche riocuartense tiene fama propia: bares, cervecerías, boliches y after que se llenan los fines de semana, y una agenda cultural con recitales, teatro y festivales que no para en todo el año. Después de la salida, la vuelta suele ser por la costanera, con el río de fondo y ese ritmo relajado de ciudad grande que todavía tiene trato de pueblo. Por algo tanta gente que llega a estudiar o a trabajar termina quedándose a vivir.
