Panaholma
Panaholma descansa a orillas del río que le da nombre, unos 10 kilómetros al norte de Villa Cura Brochero, en el departamento San Alberto. Es apenas un caserío entre las sierras, de esos que se recorren a pie en un rato y se recuerdan por años: dicen que su nombre, de origen quechua, significa «río de aguas taciturnas», y el lugar hace honor a esa calma.
El balneario de las aguas mansas
El río Panaholma baja templado y tranquilo, y forma un balneario de playas y pozones que es el corazón del pueblo en verano. Sin aglomeraciones ni ruido, es de los rincones más serenos del norte del valle: agua clara, piedras tibias y sierra alrededor.
Una capilla y un pueblo con memoria
Panaholma guarda historia grande para su tamaño: su primera escuela se creó en 1820 y su capilla actual, levantada en 1902, sigue siendo el punto de referencia del caserío. Caminar sus callecitas es asomarse a la Traslasierra de antes, la de los pueblos de a caballo y las campanas que marcan la hora.
Quien busca desconexión total la encuentra acá: en Panaholma, hasta el río habla bajito.
