Nono
Nono queda a unos 11 kilómetros al sur de Villa Cura Brochero, a unos 920 metros de altura, y es uno de los pueblos con más encanto de Traslasierra. Su nombre viene del quechua ñuñu, «mama», por las dos colinas redondeadas que asoman junto al río de los Sauces. Entre casas de té, ferias de artesanos y calles de tierra sombreadas, el pueblo conserva un espíritu sereno que enamora.
Rocsen, el museo de todas las cosas
La visita obligada es el Museo Polifacético Rocsen, una colección monumental y deliciosamente ecléctica donde conviven fósiles, relojes, autos antiguos, instrumentos musicales y objetos de culturas de todo el mundo. Es uno de los museos más singulares de la Argentina y justifica por sí solo el viaje hasta Nono.
Dos ríos y un lago para elegir
El agua acá sobra: el río Chico de Nono y el río de los Sauces forman balnearios como Los Remansos y Paso de las Tropas, con pozones transparentes entre las piedras. Y a un rato de auto espera el dique La Viña, ideal para la pesca de pejerrey y trucha o para los deportes náuticos. Los más andariegos tienen las Sierras Grandes al alcance, con cabalgatas, trekking y el Champaquí en el horizonte.
Nono es de esos lugares donde el tiempo se estira: un mate junto al río, una cerámica negra de recuerdo y las ganas intactas de volver.
