Cruz del Eje
Cruz del Eje está donde las sierras de Córdoba se despiden y empieza el horizonte del noroeste: a 144 kilómetros de la capital provincial, en la transición hacia las Salinas Grandes, es la ciudad cabecera de una zona a la que llaman Cuenca del Sol, con unos trescientos días de cielo despejado por año. Sol, olivos y rieles: esa es su marca registrada.
Olivos centenarios y la Fiesta Nacional del Olivo
Cruz del Eje es el mayor centro productor de aceitunas de la provincia, y ese orgullo tiene su celebración: la Fiesta Nacional del Olivo, que se realiza desde 1954 y llena de música y tradición varias noches de febrero. El otro imán es el dique Cruz del Eje, inaugurado en 1944, con su notable paredón de 860 metros: un espejo de agua enorme para la pesca, los deportes náuticos y los atardeceres largos del noroeste cordobés.
Rieles con historia y la casa de un presidente
El ferrocarril llegó en 1890 y marcó a la ciudad para siempre: el Paseo Ferroviario conserva locomotoras y vagones que cuentan aquella época dorada de talleres y oficios. Muy cerca, la Casa Museo de Arturo Illia recuerda al médico que atendió durante décadas en esta ciudad antes de ser presidente de los argentinos, y la iglesia catedral Nuestra Señora del Carmen completa el paseo por el centro.
Auténtica y soleada, Cruz del Eje es la cara menos conocida —y más luminosa— de las sierras cordobesas.
